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Girard-Perregaux Tourbillon 3 Flying Bridges
31/12/2025
Opinión
Girard Perregaux es una marca que tiene alrededor de 235 años. Puedes rastrear los orígenes de la marca al año de 1791, pero no fue hasta 1856 que la firma se convirtió en lo que conocemos hoy en día. Por ende, tiene una larga e ilustre historia dentro de las páginas de la historia de la relojería, a tal nivel de que el propio Porfirio Díaz tenía un Girard-Perregaux en su persona. Haciendo del reloj “La Esmeralda”, también conocido como “el tesoro de Porfirio Díaz”, una de las piezas más famosas en salir de las puertas de Girard-Perregaux.
Justamente en el reloj de bolsillo del magnate mexicano se encuentra un elemento que ha caracterizado a la firma relojera durante estos últimos siglos. ¿Qué podrá ser? Bueno, si abrimos al reloj de Díaz, encontraremos tres puentes sosteniendo componentes mecánicos del movimiento del reloj. Estos puentes se volvieron en algo característico de GP, una elección que se volvió parte de la identidad y de la marca. Aún hoy en día son elementos estelares que respetan las tradiciones de la historia, pero los modernizan para que continúen siendo relevantes. Es clara que la inspiración detrás de la modernización de los puentes proviene de una época que ya no existe, pero esa es precisamente la razón por la cual son tan especiales.
Los podemos encontrar en relojes como el Cosmos o en la propia colección Bridges, de hecho, ese es el motivo por el que estamos aquí. Girard-Perregaux nos presenta el Tourbillon Three Flying Bridges. Un reloj tan especial que tan solo habrá 8 ejemplares, haciéndolo una de las piezas más exclusivas del repertorio de la firma.
Este nuevo Tourbillon es una alegoría de la relojería, combina los más complejos elementos mecánicos con los materiales más extravagantes. Comencemos por su exterior y esa especial caja de 44 milímetros de diámetro. Está hecha de dos materiales, primordialmente está hecha de cristal de zafiro, este es el motivo por el cual el reloj tiene esa presencia tan ligera. Este material no solo le brinda una apariencia liviana, también le da una transparencia como ningún otra. Es como si el reloj compartiera sus misterios con nosotros.
Parte de esos misterios es el otro material con el que está hecho la caja, si bien es un reloj que gran parte de su caja es de cristal, éste no lo es todo. La estructura, el esqueleto del reloj está hecha de oro blanco de 18 quilates.
Esto es lo que sale más allá del zafiro y lo que esencialmente sostiene elementos tan importantes como esos tres icónicos puentes de Girard-Perregaux.
La transparencia del Three Flying Bridges nos permite admirar en todo su esplendor al aparentemente simple mecanismo GP09400 con reserva de marcha de 60 horas. Este movimiento cuenta con una estructura de microrrotor que Girard Perregaux ha patentado.
Aunque el calibre es todo menos simple, empezando por el tourbillon que es sostenido por el tercer puente. Estos puentes son una modernización de aquellos puestos por primera vez en 1867 en el Three Bridges original. Solo que a diferencia de aquellos aquí los vemos tintados de negro y con una construcción esqueletada que nos permite ver a través de ellos.
Este no es el único elemento que está esqueletado, las manecillas de oro blanco también tienen esta especial construcción que les da un aspecto radical. Además de que están revestidas con un material luminiscente para que el reloj sea legible aún en la oscuridad más profunda. El revestimiento es prácticamente imperceptible bajo la luz del día y funciona mejor con el lenguaje del diseño del reloj. Esto en lugar de usar la pintura luminosa que usualmente veríamos en otro tipo de relojes.
Los elementos de oro blanco de 18 quilates de la caja del reloj presentan unas asas cortas que sujetan una correa de caucho negro con un cierre triple desplegable de oro blanco. También incluye una correa adicional de nobuk gris, con un acabado de costura tono sobre tono refinado.

