Requiem

EL MOVIMIENTO

 

Compuesto por 160 piezas totalmente diseñadas, acabadas y ensambladas en la manufactura (excepto los 24 rubíes), el movimiento está disponible en dos acabados: dorado y paladiado.

 

La visualización de la hora y de los minutos se realiza en el interior de los ojos, gracias a un sistema de discos sobre los cuales se tampografían las indicaciones de tiempo. L’Epée 1839 añade una nueva complicación a su movimiento de 8 días: el mecanismo de discos muestra respectivamente una hora saltante «ralentizada» y minutos de barrido.

 

En presencia de una indicación de hora saltante clásica, es difícil saber si el salto ya tuvo lugar o no. Por lo tanto, es posible equivocarse de hora. Para evitar que esto ocurra, L’Epée 1839 desarrolló una hora saltante «ralentizada». Gracias a esta complicación, el disco de las horas permanece inmóvil durante los primeros 55 minutos de una hora; y posteriormente, en vez de saltar de manera instantánea, comienza a girar lentamente cinco minutos antes de la nueva hora. De esta manera, este salto gradual se hace notar más fácilmente y se facilita la lectura de la hora.

 

Con una reserva de marcha de 8 días, a Requiem se le debe dar cuerda una vez a la semana, ofreciendo de esta forma un momento íntimo con su simbología, gracias a una llave específicamente ubicada en la base del cráneo, como para representar un eje esencial en el ser humano. Desde la nuca o más precisamente desde el plexo cervical en el Hombre, todas las informaciones, los deseos y las decisiones se enviarán a los órganos y a los miembros. Aquí, es la energía necesaria para el buen funcionamiento del reloj de sobremesa la que se transmite a través de este gesto. La llave única permite igualmente ajustar la hora.

 

EL CRÁNEO

 

Muy diferente del reloj tradicional, estos 2kilogramos de cráneo irrumpen con total sobriedad. Se tallaron dos espadas a los la dos de la cavidad craneal elaborada en aluminio para dejar entrar la luz y dar reflejos al movimiento. La mandíbula, intencionalmente muy realista, está compuesta por24 dientes independientes.

 

Cada historia, cada vida, cada esqueleto es único y porta en sí mismo los estigmas del tiempo. Para que este reloj sea aún más realista, L’Epée 1839 dejó deliberadamente pequeños defectos localizados de manera específica, individual y armoniosa en cada cráneo, como un signo de vida, dejando adivinar una historia y haciendo que cada pieza sea totalmente única.

 

El cráneo descansa sobre dos pilares, que recuerdan los dos músculos trapecios, y en el medio de los cuales se sitúa la llave. El soporte de aluminio asegura la estabilidad del péndulo.

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